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Mayte Montaner: «El desmantelamiento de la Escuela Valenciana de Administración Pública es un error»

Compartimos por su interés, el artículo de opinión de la secretaria general de la Federación de Serveis Públics de UGT País Valencià sobre el anuncio del Consell de suprimir la Escuela Valenciana de Administración Pública publicado en Levante-EMV el pasado jueves, 1 de febrero:


Feijóo sí hizo escuela

La necesidad de contar con personal adecuado para dar satisfacción a las demandas sociales que se formulan a las Administraciones Públicas en cada momento histórico obliga a éstas a cuidar su selección y formación, entendida en el sentido más amplio de la palabra. Esta formación va dirigida a alcanzar una mayor profesionalización de su personal que redunde en una mayor eficacia en la prestación de los servicios públicos». De esta manera, arranca el preámbulo de la ley que, hace ya 36 años, supuso la creación de la Escuela Gallega de Administración Pública.

Desde entonces y hasta la actualidad, este organismo público ha venido trabajando con éxito con el objetivo de modernizar la administración gallega por la vía de procesos innovadores de selección y formación de los funcionarios y funcionarias gallegos sin que su funcionamiento haya supuesto ningún agujero en las cuentas de esta comunidad.

Esta era, ni más ni menos, la filosofía que el anterior Consell, con el aliento de UGT Serveis Públics PV, perseguía con la creación de la Escuela Valenciana de Administración Pública que desgraciadamente el Ejecutivo de Carlos Mazón ha decidido dinamitar con la excusa de que supone duplicar recursos y competencias. UGT, como ya hizo al inicio de legislatura cuando la consellera Ruth Merino, competente en función pública, quiso equiparar la EVAP con los supuestos «chiringuitos» del sector público, se mantiene firme en que el desmantelamiento de la non nata EVAP es un error que se pagará caro, no tanto en términos políticos, pero sí en cuanto oportunidad perdida para dar un salto cualitativo en la gestión de los recursos humanos.

Doy por hecho que si sucesivos gobiernos del PP, incluido el de Alberto Núñez Feijóo, decidieron seguir impulsando su Escuela Gallega de funcionariado, sería porque algo de bueno ha de tener un organismo dedicado ex profeso a la gestión, formación y selección del personal.

La Generalitat y sus empresas públicas son probablemente uno de los mayores empleadores de la Comunitat Valenciana por lo que no parece descabellado que, al igual que ocurre en otras comunidades, en el Estado, o en países como Francia, Alemania e Italia, existan potentes escuelas e institutos de administración pública similares a la EVAP cuyo ámbito de actuación se puede extender al sector público instrumental y a las administraciones locales que suscriban los correspondientes instrumentos de colaboración.

La Generalitat y sus empresas públicas son probablemente uno de los mayores empleadores de la Comunitat Valenciana por lo que no parece descabellado que, al igual que ocurre en otras comunidades, en el Estado, o en países como Francia, Alemania e Italia, existan potentes escuelas e institutos de administración pública similares a la EVAP cuyo ámbito de actuación se puede extender al sector público instrumental y a las administraciones locales que suscriban los correspondientes instrumentos de colaboración. Y es que la EVAP se concibe bajo un modelo mucho más ambicioso que el actual Instituto Valenciano de Administración Pública pues tiene atribuidas funciones, no solo en materia de formación, sino también de selección y de investigación en administración y gestión pública.

Y es aquí donde se da el verdadero salto de calidad, un salto que permitiría a la Generalitat y al resto de administraciones valencianas estar en el equipo de proa de las comunidades autónomas para liderar esa tan necesaria transformación y profesionalización de la administración pública española que redunde en una mejor prestación del servicio público y atención a la ciudadanía.

Un organismo autónomo -y por tanto constituido con personal funcionario de la Generalitat- como la EVAP implica un nivel de independencia, de participación y de transparencia en su gestión que no es equiparable a una mera subdirección general mucho más sujeta a vaivenes o directrices políticas. Y cuando hablamos de captación de talento, procesos selectivos, ofertas públicas de empleo u órganos técnicos de selección, cuanto más profesionalizada y transparente sea su gestión, mayor confianza en la administración valenciana tendrá la ciudadanía.

Hay decisiones políticas que se pueden compartir o no, pero lo más desconcertante sobre la eliminación de la EVAP es que la decisión no se entiende porque los argumentos que la acompañan no se sostienen. Sólo me queda pensar que la modernización de la administración pública valenciana no es una prioridad política de este nuevo equipo de gobierno. Y esto sí que es verdaderamente decepcionante: una oportunidad de oro que se desvanece y que pagaremos las valencianas y los valencianos

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